El pasado mes de septiembre, ENISA (la Agencia Europea para la Seguridad de las Redes y de la Información) publicó un interesante informe sobre la seguridad de los menores de 13 años en Internet. Bajo el título "Niños en mundos virtuales, lo que los padres deberían saber", los expertos de este organismo comunitario han estudiado las páginas más visitadas por la chavalería y han elaborado un catálogo de recomendaciones dirigidas a los adultos, en las que prima sobre todo el sentido común. Dado que el documento está disponible solamente en inglés, me van a permitir que en un precario ejercicio de traducción les destaque aquellos consejos que más me han llamado la atención, completados con algunos comentarios de mi propia cosecha:
- Que los niños tengan el ordenador en su cuarto es una barbaridad, especialmente si cuentan con conexión a Internet. Es importante instalar el equipo en una habitación de uso común, como el salón o la sala de estar, y estar presentes mientras los chavales navegan.
- Evidentemente, con niños de por medio el antivirus se convierte en una prioridad. En mi casa tengo instalado el AVG Free: muy completo, ¡y gratis!
- Crear un usuario para cada uno de nuestros hijos es una buena idea, en especial si limitamos sus funcionalidades. ¿Han oído hablar de Windows SteadyState?
- En cuanto a la navegación por Internet, la prevención no está de más. Microsoft cuenta con una aplicación gratuita de uso bastante sencillo: Windows Live One Care Protección Infantil, que permite desde controlar los usuarios del Messenger hasta marcar aquellas páginas que no queremos que nuestros hijos visiten.
- Por otra parte, verificar a posteriori la actividad de nuestros hijos en la Red no tiene por qué ser malo, siempre que ellos sepan que vamos a realizar controles de ese tipo. No está de más comprobar qué páginas web visitan, y si su contenido es apropiado para su edad. ¡Tengan en cuenta que páginas como Facebook o Tuenti están diseñadas sólo para mayores de 14 años!
- En todo caso, el aspecto clave es la educación y la formación. Pero no sólo de los niños, ¡también de los padres! En tal sentido, échenle un vistazo al folleto "Navega Seguro" de la Agencia Española de Protección de Datos. Su subtítulo resulta lapidario: "derechos de niños y niñas, deberes de padres y madres".
Como dijo una vez la Dama de Hierro, "vale la pena conocer al enemigo, entre otras cosas, por la posibilidad de que algún día se convierta en un amigo". En el caso de las nuevas tecnologías, hablamos más de una certeza que de una posibilidad. Condenar a nuestros críos al analfabetismo digital con la única excusa de protegerles sería de necios, pero exponerles en solitario a los riesgos de la Red también lo es. En el medio, la virtud.
Actualización - 25.11.08 Me he despertado con la sorpresa de que La Huella Digital ha dedicado a esta entrada su post matinal. ¡Muchas gracias!
Era una bonita tarde de otoño. De esas en las que la leve brisa apenas logra remover las hojas acumuladas en el suelo del parque. Mi madre, que había venido a buscarme al colegio, iba mucho más arreglada de lo habitual. Me dejó en casa del sr. Blumrosen, y se fue.
La verdad es que nuestro vecino no era excesivamente simpático. Sin embargo, me llevaba muy bien con su hija Katy. Era sólo unos meses menor que yo, y aunque no vivía allí, cuando estaba en casa del sr. Blumrosen solíamos jugar durante horas. Era uno de esos días, así que no me importó que mis padres no fuesen a venir hasta la noche: nos íbamos a divertir de lo lindo. Tanto, que al final me caí en un charco y me puse perdido de barro. Como se dice vulgarmente, hasta las orejas.
De vuelta a casa, el sr. Blumrosen se mostró especialmente amable. Me dijo que me tenía que duchar, para quitarme todo ese barro de encima. De hecho, insistió en que Katy y yo nos duchásemos juntos, cosa que no me pareció mal: solía hacerlo con mis primos, cuando veraneábamos a orillas del lago Tahoe.
Estábamos en la ducha cuando alguien corrió la cortina... era el sr. Blumrosen, con una cámara de video. Katy y yo teníamos mucha vergüenza, pero él insistía, e insistía...
Fue la tarde de otoño más desagradable que se puedan imaginar. Todavía lloro cuando la recuerdo. Lágrimas de rabia. Lágrimas de impotencia. Hay cosas que la justicia no puede devolver...
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¡Acabemos con la pornografía infantil en Internet! ¡Bloqueemos esas búsquedas depravadas! angels ● lolitas ● boylover ● preteens ● girllover ● childlover ● pedoboy ● boyboy ● fetishboy● feet boy ¡Pornografía infantil NO! Foto: cybertoad :: Blog :: Pedopornografía
Tras casi quince días sin publicar ni una línea en el blog, aquí me tienen de nuevo. La razón de mi ausencia: mi asistencia a la XXX Conferencia Internacional de Autoridades de Protección de Datos y Privacidad, que se celebró en Estrasburgo durante la pasada semana y de la que espero poder contarles algo en los próximos días. Entretanto, me van a permitir separarme de la temática habitual de esta bitácora para tratar un asunto que no por execrante deja de estar al orden del día: la pornografía infantil.
Dos periodistas gallegos, Nacho de la Fuente (La Huella Digital) y Paco Sánchez (Vagón-bar), lanzan hoy una blogocampaña para luchar contra una repulsiva lacra cuya erradicación merece todo nuestro esfuerzo. El 20 de noviembre, Día Universal del Niño, los blogueros estamos convocados para escribir una entrada en nuestras bitácoras en la que el aborrecimiento dé paso a la esperanza. Etiquetas, títulos y textos que, bajo un breve a la par que contundente lema (Pornografía Infantil No), logren desviar la atención de los motores de búsqueda y remuevan las conciencias de los desalmados que comercian con la inocencia de nuestros menores. [+ La Huella Digital] Desde el punto de vista personal, suscribo la campaña en todos sus términos, pese a que sea cierto que la Web no suele ser el lugar de intercambio más frecuentado por unos canallas que prefieren refugiarse en el anonimato del chat o de los foros. Desde mi perspectiva como abogado, sólo lamentar que normas como la Ley 25/2007, de Conservación de Datos de Tráfico, ayuden tan poco a la persecución de este tipo de delitos. La severidad de las penas contempladas en el Código Penal se ve hipotecada por los límites a la actividad investigadora de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad, fruto de la ambigua redacción de una norma pensada para intervenir las comunicaciones ante remotos ataques terroristas, pero no para proteger a nuestros niños de la barbarie de la pedopornografía.
En fin... dejando a un lado las imprecisiones del legislador, les animo a un mes vista a que se unan a esta campaña. La ocasión lo merece.
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